DAK CAMPAIGN

Lettera a un amico:


Extractos de la correspondencia entre Peruccio Malatesta, teniente ayudante del staff Italiano, y Karl Alemanni, oberleutnant Bavarés, jóvenes amigos que participan en encuentros de los altos mandos de los ejércitos Aleman e Italiano. (Turnos 15 y 19 de septiembre de 1940)

Vista de la zona Tobruk-Badia-Sollum-Sidi El Barrani, el turno 12 Octubre 1940, un mes depués de esta carta.


Septiembre de 1940, Cirenaica:

Ya han pasado 6 dias des de tu visita, y han sido muy movidos. El dia 15 el alto mando en Trípoli insistió en un avance inmediato sobre Sidi-El.-Barrani, como ya te dije en Tobruk antes de tu salida en avión hacia Alemania el 16 por la mañana.

El 15 por la tarde y durante todo el dia siguiente, todas nuestras divisiones en perfectas condiciones de marcha desde Tobruk a Sollum, han avanzado hacia Sidi-Barrani por la carretera de la costa y las pistas a 8 km al sur de esta. Informes de movimientos de tanques enemigos, mucho más al sur y al este de estas tropas, a última hora de la tarde del 16 han provocado que los mandos de cuerpo de ejército al sur de Sollum ordenen una parada general.

A mi me enviaron con un destacamento a hacer observaciones de los movimientos enemigos. Aquella misma noche salimos hacia al Sur por la pista al oeste de Sollum, para pasar la noche
en Bir-el-Schreigat. La mañana siguiente, cuando despuntaba el sol, el ruido de una motocicleta me despertó. Al mirar por el agujero, a modo de ventana, de la barraca en la cual me alojaron, vi a un sucio y desarrapado motorista. Me vestí en segundos y salí a informarme. Aquel hombre, de tez oscura y con un italiano muy peculiar, era de la 1ª división d'infanteria Libanesa. Dijo que había pasado a través de las líneas británicas, y toda su división estaba rodeada por tanques e infantería enemiga.

Temí que los peores augurios se harían realidad. Ya no estaba nada seguro que la estrategia del alto mando, de enviar a cubrir la ruta de las pistas del sur a una división de tropas líbias, casi recién reclutadas, y asignarlas al 22 cuerpo de ejército con sólo alguna unidad de servicios fuese acertada. Unos pocos días antes me había enterado que el general Guido Cenizzo, comandante del 22 cuerpo, había caído en desgracia, tiempo atrás. El gobernador lo tenía por inepto y corrupto, y a los oficiales de su calaña los enviaba todos al 22 cuerpo.

En seguida radiamos las novedades, y entonces vi como se levantaba a lo lejos una polvareda. Venian los Toméis directos a nosotros. Salimos a escape en dirección a Sollum. Por el camino sobrepasamos las posiciones del cuartel del 22 cuerpo y sus tropas auxiliares. A medio camino de Sollum paramos a descansar, al encontrarnos con una columna de suministros que ocupaba toda la pista mientras daba media vuelta. Nos comentaron que primero habian recibido ordenes de llevar todo aquello a las tropas del cuartel del 22 cuerpo, pero que luego recibieron por radio nuevas ordenes. El 22 se acababa de rendir sin disparar prácticamente ni un tiro, ni oponer resistencia.

Foto tomada unos turnos después de los acontecimientos del escrito. Los números indican donde estaban las diferentes unidades.

La madrugada del 17 se empezó a mover las tropas motorizadas del reagrupamento Trivori directamente hacia el sur, por la pista que va norte-sur desde Sollum. Ahora ya estaba clara la situación, los ingleses de la 7ª división blindada, varios batallones acorazados, habían infiltrado y rodeado las líneas de la 1ª de infantería Libia. Más al norte, una brigada de infantería Britanica se aproximaba a la parte inferior de los barrancos de la pista norte-sur hacia Sollum.

También se ordenó al 2º Reagruppamento motorizado, con un batallón de tanques y otras fuerzas móviles en reserva al sur-oeste de las posiciones de la 1ª Libia, que fuesen a reforzar las posiciones de esta. Además se aprobaron las demandas de ayuda aérea por parte de los comandantes de la 1ª.

Esa misma tarde, antes que fuese destacado a informar de los progresos de los Trivori, oí en la sala de comunicaciones que, tras nuestros bombardeos, se habían parado los ataques sobre el sector de la 1ª Libia. El 18 por la mañana, mientras escuchaba en la tienda de mando los planes de ataque contra la brigada inglesa al sur, y encima de una meseta, de nuestra posición, nos llegó la noticia que la Reggia Aeronautica había hecho mucho daño a varias compañías de blindados ligeros, posiblemente un batallón de las fuerzas que rodeaban la 1ª. Además nuestros cazas repelieron el ataque de un escuadrón de Gladiators y les habían causado muchas bajas. Esta buena noticia levantó mucho los ánimos de los oficiales. Buenos augurios se extendieron por todo el Reagruppamento.

Nuestro ataque cogió por sorpresa a un batallón de infantería ingles mientras estaba preparando unas posiciones defensivas. Los Autoblinda dieron buena cuenta de las tropas al descubierto, y después de aplastar la resistencia de una compañía que se resistía a bloquear el paso por la pista, nos reagrupamos. Las bajas entre los nuestros eran pocas, y la mayoría de los ingleses se rindió, exceptuando la compañía de las rocas que nos dio bastantes dolores de cabeza antes de rendirse tras un intenso fuego de nuestros morteros. No quedó ningún oficial con vida en esa compañía. Este ataque fue una victoria y apresamos a casi todo un batallón.

Al reanudar el avance comenzaron a caernos proyectiles de mortero alrededor de la pista. Con los prismáticos veía avanzar con mucha precaución más infantería Británica. Entonces enviamos un escuadrón de carros blindados y una compañía de infantería para impedir el avance enemigo. A los pocos minutos el comandante del escuadrón y, detrás suyo toda la tropa corriendo, volvían a nuestras líneas con el demonio en el cuerpo. Nada más avanzar unos metros ráfagas de ametralladora pesada habían incendiado nuestros ligerísimos carros.

Nos retiramos a posiciones más bajas de la pista y vimos como el resto de la brigada inglesa reocupaba la posición. Por la tarde en la reunión de oficiales los comandantes de artillería nos informaron que habían prestado ayuda a las posiciones defensivas, 10 kilómetros hacia dentro de la meseta, de la 1ª Libia. Los informes de la 1ª decían que gracias al intenso fuego de barrera artillero, y a los ataques anteriores de nuestros bombarderos, los ingleses no habían podido atacar de manera efectiva. Se empezó a hablar de reanudar el ataque contra la brigada inglesa encima de nuestras posiciones, pero el informe meteorológico y el fuerte viento que empezaba a soplar acabaron con la reunión.

La noche del 18 al 19 casi no pude dormir. Una fuerte ventisca de arena, y hasta piedrecitas, removía la lona de la tienda sin parar . Cuando miré el reloj para dirigirme a la reunión matutina parecía que aun fuera de noche. En la reunión nos comunicaron que toda la Cirenaica y Egipto estaban sometidos a fuertes tormentas de arena. En aquellas condiciones no se podia hacer nada, era casi imposible tenerse en pie y dar unos pasos.

Estos tres últimos dias, 19, 20 y 21, los hemos aprovechado para mover, lentamente, las divisiones costeras hacia Sidi-Barrani. Nosotros al sur nos hemos retirado unos 8 kilometros en posiciones defensivas. La 1ª Libia y el 2º reagruppamentto, más al sur ,siguen totalmente incomunicados y rodeados de ingleses. Por suerte nos comunican que la moral del destacamento blindado es muy alta y, aun sin tener líneas de suministro, están todos resistiendo el aislamiento.

Se despide de ti tu amigo,

Peruccio Malatesta.