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LA
CAMPAÑA ALEMANA EN GRECIA (Operación MARITA)

This
publication replaces DA Pam 20-260, November 1953. Facsimile Edition,
1984, 1986
CENTER
OF MILITARY HISTORY. UNITED STATES ARMY. WASHINGTON, D.C.
I)
INTRODUCCIÓN.
I. Eventos políticos y militares
(Octubre 1940 - Abril 1941)
Para un mejor entendimiento de la campaña alemana
en Grecia, es necesario retroceder hasta el ataque Italiano a ese país,
el cual empezó el 28 de octubre de 1940. Después de algunos éxitos iniciales,
el invasor fue parado en seco por el ejercito griego y devuelto a sus
posiciones de salida. Durante la segunda fase de la operación los griegos
lanzaron una ofensiva el 14 de noviembre, internándose profundamente
en territorio Albanés y amenazando Valona, el principal puerto de suministros
Italiano. En este periodo los británicos fueron incapaces de proveer
ninguna ayuda inmediata. En noviembre sus fuerzas terrestres en el Mediano
Oriente estaban totalmente extendidas en la tarea de parar la invasión
italiana de Egipto. La Royal Air Force operaba al límite de sus capacidades.
Incluso en el caso de que bombarderos de largo alcance hubieran estado
disponibles, no podrían haber sido enviados a Grecia rápidamente ya
que no existían instalaciones en aquel país para acomodarlos y mantenerlos.
Más aun, no habia aeropuertos preparados para bombarderos modernos.

Además de las complicaciones militares las había
también de cariz político. Convencidos de evitar cualquier acción que
pudiera llevar a una intervención alemana, el gobierno griego denegó
el permiso a la RAF de inspección de lugares para nuevos aeropuertos
al norte de la línea Monte Olimpo-Golfo de Arta. Tal precacución desde
el punto de vista griego era entendible, pero fue fútil ya que al menos
desde el 4 de noviembre, Hitler había decidido ocupar el norte de Grecia
para eliminar la amenaza británica
sobre los campos petrolíferos de Rumania.
El ejército griego mantuvo la iniciativa hasta
principios de marzo de 1941, pero solo hizo ganancias locales eliminando
salientes enemigos en el frente de Albania. La ofensiva italiana de
primavera, que empezó el 9 de marzo, no llegó a ninguna parte, y los
griegos fueron capaces de retener el territorio ganado hasta que Alemania
entró en el conflicto. Exceptuando algún soporte aéreo táctico recibido
de los británicos, el ejército griego luchó por entero con sus propios
medios, sufriendo grandes bajas.
Mientras los griegos habían demostrado su habilidad
para aguantar el asalto del socio menor del Eje, una intervención alemana
en los Balcanes podía fácilmente dar la vuelta a la situación. En caso
de un ataque alemán, Grecia estaba en una posición muy desfavorable
por faltarle la fuerza necesaria para vérselas con un oponente tan formidable.
La moral de las fuerzas griegas en Albania era alta, pero era difícil
predecir como les afectaría un ataque alemán. Más aun, como Grecia no
contaba prácticamente con una industria de armamento, sus suministros
de equipo y munición consistían principalmente en stocks capturados
a los ejércitos italianos derrotados.
Para poder alimentar la batalla en Albania, el
alto mando Griego se vio forzado a hacer retiradas continuas de tropas
del este de Macedonia y del oeste de Tracia. Se estaba estudiando invertir
este proceso en anticipación al ataque alemán ya que las fuerzas disponibles
eran insuficientes para una resistencia sostenidas en ambos frentes.
Al final se decidió continuar con la exitosa resistencia en Albania,
sin importar como pudiera evolucionar la situación bajo el impacto de
un ataque alemán a través de la frontera Búlgara.
En esta situación militar la única esperanza
Griega era que las fuerzas de tierra, ofrecidas por los Británicos,
llegaran a tiempo y que Yugoslavia y Turquía, o sólo Yugoslavia, pudieran
participar en la contiendas contra las potencias del Eje. Si Yugoslavia
se unía a Grecia antes que los alemanes estuvieran listos para atacar,
podría limpiarse la bolsa Albanesa de tropas Italianas. Esto a su vez
pondría a disposición griega tropas considerables para bloquear una
invasión alemana de Grecia.
Durante un encuentro de los líderes políticos
y militares de Gran Bretaña y Grecia, el cual tuvo lugar en Atenas el
13 de enero, el general Alexander Papagos, comandante en jefe del ejército
griego, revisó la situación y expresó que en su opinión Yugoslavia permanecería
neutral. La asistencia mínima que pidió a los británicos fue de 9 divisiones
con su correspondiente soporte aéreo. Estas divisiones deberían llegar
a Macedonia este y al oeste de Tracia antes que los alemanes se movieran
de Rumania a Bulgaria y juntasen sus fuerzas para el ataque a Grecia.
El secreto y la diversión del destino final de las fuerzas Británicas,
las cuales debían reunirse en Egipto, eran esenciales para prevenir
cualquier interferencia alemana. Sin embargo, todo lo que los británicos
podían ofrecer era de dos a tres divisiones y un número de aviones relativamente
pequeño cuya llegada seria además retardada debido a la escasez de transporte
naval del momento.
Los británicos sugirieron el envío inmediato
de una pequeña fuerza, de un tamaño menor a una división. Esta oferta
fue rechazada por los griegos temiendo que la llegada
de tal contingente pudiera precipitar un ataque alemán sin que
hubiera llegado una asistencia en condiciones por parte británica. La
ayuda seria pedida en el momento en que los alemanes cruzaran el Danubio
desde Rumania hacia Bulgaria. Se consideraría ese paso como preliminar
del ataque a Grecia.El gobierno griego aparentemente informó de esta
decisión a los yugoslavos, y ellos a su vez lo dijeron al gobierno alemán.
Igualmente los alemanes tenían pensado atacar,
por dos razones, para proteger el flanco derecho del ejército que atacaría
Rusia según los planes de otoño de 1940, y para amenazar y atacar las
rutas del imperio británico en el mediterráneo.
A lo largo del mes de febrero el gobierno griego
sospesó los pros y los contras de una intervención británica limitada
y la retirada voluntaria de fuerzas militares de la frontera nordeste
del pais. Desde un punto de vista militar hubiese sido preferible evacuar
Macedonia del este y el oeste de Tracia ya que esta parte del territorio
no podía ser defendida con menos de 12 divisiones. Como la defensa combinada
greco-británica para esta área no hubiese sido mayor que 6 divisiones,
hubiese sido preferible una línea de defensa más corta de Vermion al
Monte Olimpo, la cual ofrecía una configuración natural del terreno
muy favorable.
Consideraciones políticas hicieron imposible
dar el paso de retirada voluntaria, el cual habría implicado el abandono
de Salónica y toda la región al este del río Vardar. Razones similares
impidieron la retirada voluntaria de las fuerzas griegas de Albania,
ya que hubiera tenido resultados desastrosos sobre la moral de las tropas.
Desde su punto de vista parecía preferible para los griegos correr el
riesgo de ser arrollado por detrás por los alemanes mientras se mantenía
el frente italiano, que ser derrotado por ambos enemigos simultáneamente.

Emplazamiento griego
de un cañón en una posición defensiva de montaña
Cuando las tropas alemanas entraron oficialmente
en Bulgaria durante los cuatro primeros días de marzo, los británicos
reaccionaron con rapidez embarcando una fuerza expedicionaria en Alejandría.
Varios escuadrones de la Royal Air Force asi como unidades antiaéreas
habían estado operando en Grecia durante los meses previos. Desde el
punto de vista británico no era pertinente abandonar a los griegos ahora
que tenían fuerzas disponibles después de las victorias en el Norte
de África. En ningún momento habían ejercido los británicos presión
sobre los griegos pidiéndoles que se resistieran a los alemanes.
Al contrario, los líderes griegos habían expresado
repetidas veces su intención de defenderse de una invasión alemana, sin importar si estaban asistidos por su aliado o no. Los británicos
constataron que su prestigio sufriría un duro golpe , si la fuerza expedicionaria
tuviera que ser evacuada en otro Dunquerque, pero incluso esta posibilidad
parecía preferible a dejar Grecia a su destino.
En un informe enviado por Mr. Eden y sus consejeros
militares a Londres a principios de marzo, resumían la situación declarando
que había “una oportunidad razonable de lucha” y, con un poco suerte,
una buena oportunidad “de contrariar seriamente los planes Alemanes”.
Aún así, no puede haber duda que los factores políticos pesaban más
que las consideraciones militares en la decisión de enviar una fuerza
expedicionaria a Grecia.
No se tomo ninguna decisión definitiva sobre
la disposición de las fuerzas, debido principalmente a las esperanzas
griegas y británicas de que Yugoslavia uniera sus fuerzas contra el
Eje. Cuando esta esperanza finalmente se materializó de forma inesperada
a finales de marzo, los tres países no establecieron un mando unificado.
No se tomó ese tipo de iniciativa, y sólo hubo un encuentro de representantes
británicos, yugoslavos y griegos el 3 de abril. Durante esta conferencia
los yugoslavos prometieron bloquear el valle de Strimon en caso de un
ataque alemán a través de su territorio. Más aún, griegos y yugoslavos
acordaron lanzar una ofensiva común contra los italianos en Albania.
Hacia el 12 de Abril los Yugoslavos habrían de concentrar 4 divisiones
a lo largo de la frontera norte de Albania y proveer fuerzas adicionales
en soporte de una ofensiva griega en el sur de Albania. El curso de
los hechos demostró cuan irreales eran estos planes de ofensiva en un
momento en que ambos países deberían haber intentado coordinar sus esfuerzos
defensivos contra la amenaza alemana.
II. Topografía militar
El punto
de encuentro de las fuerzas de ataque alemanas al sudoeste de Bulgaria
estaba delimitado por la zona abrupta y montañosa a lo largo de la frontera
Búlgaro-Yugoslava. Para poder entrar al norte de Grecia tenían que cruzar
las montañas Rhodope, donde sólo unos pocos pasos y valles fluviales
permitían el paso de grandes unidades militares. Dos rutas de invasión
conducían a través de los pasos del oeste de Kyustendil a lo largo de
la frontera Búlgaro-Yugoslava, y otro a través del Valle de Strimon
en el sur. Las muy pronunciadas carreteras montañosas con sus numerosas
curvas no podían ser transitadas por los vehículos pesados hasta que
los ingenieros alemanes las hubiesen ensanchado demoliendo las rocas.
Fuera de las carreteras sólo infantería y animales de carga podían pasar.
Las fortificaciones griegas a lo largo de la
frontera habían sido adaptadas hábilmente a las características del
terreno y un sistema de defensa en profundidad cubría las escasas carreteras
disponibles. No se había erigido una línea continua de fortificaciones
a lo largo de la frontera Búlgaro-Yugoslava, pero bloqueos de carretera,
demoliciones y extensos campos de minas habían sido preparados en todos
los puntos fronterizos.
Los rios Strimon y Nestos cruzan la zona montañosa
a través de la frontera Búlgara. Ambos valles estaban bien protegidos
por grandes fortificaciones, parte de la línea Metazas. Esta línea era
un sistema de bunkers y obstáculos de campo, los cuales habían sido
construidos basados en los mismos principios que la línea Maginot. El
general John Metaxas, primer ministro griego que murió poco antes de
la invasión alemana de su país, había iniciado este proyecto de construcción
en el verano de 1936. Su parte más fuerte se extendia a través de 200
Km. desde la desembocadura del rio Nestos hasta el punto en que las
fronteras Yugoslava, Griega y Búlgara se encuentran. Las fortalezas
dentro de este sistema defensivo bloqueaban la carretera que se dirige
a través de la llanura de Nevrokop y
de Rupel Gorge hacia Macedonia este. La solidez de la línea Metaxas
residía no tanto en sus fortificaciones como en la inaccesibilidad del
terreno intermedio que daba paso a las posiciones defensivas.
A lo largo de la frontera Greco-Yugoslava hay
otra zona montañosa con sólo dos puertos importantes, uno que se dirige
desde Monastir a Florina, y otro que sigue el rio Vardar.
A parte de estas cordilleras que bordean Grecia por el norte,
un agresor debe sortear una serie de cordilleras alpinas y subalpinas
que bloquean el acceso al interior del país. Al oeste están las montañas
Pindus desde Albania se internan profundamente en el interior, donde
las zonas montañosas del Olimpo y las Termópilas obstruyen las parte
este. Finalmente las inaccesibles montañas del Peloponeso son un gran
impedimento para cualquier operación militar en las provincias del sur
de Grecia. Las tropas se ven sometidas a esfuerzos físicos tremendos
en una campaña a través de Grecia ya que hay poco hospedaje, escasez
de agua, y el tiempo es inclemente con súbitos cambios de temperatura.

Obstaculos
anti-tanque en la línea Metaxas
III. Factores Estratégicos
De acuerdo con la doctrina militar el terreno
montañoso de Grecia seria ideal para defenderse. Las zonas altas de
montaña de Rhodope, Epiro, Pindo y Olimpo ofrecen muchas posibilidades
de parar un invasor. Sin
embargo, el defensor debe tener el poder aéreo suficiente si no quiere
ver sus tropas atrapadas en los numerosos desfiladeros.
Así como un invasor avanzando desde Albania puede
ser parado con fuerzas relativamente pequeñas en las altas montañas
del Pindo, la parte nordeste del país es difícil de defender contra
un ataque desde el norte. Macedonia del este y el oeste de Tracia se
componen de estrechas franjas de terreno que pueden ser cortadas del
resto de Grecia con un avance que siga el curso del río Vardar. Salónica,
el único puerto eficiente en el norte de Grecia,
está situado dentro de esta área vulnerable.
El sistema de suministro de las fuerzas griegas
luchando en Albania estaba basado en Salónica. La captura del puerto
cortaría sus líneas de suministro y las aislaría en sus posiciones.
Ya que una retirada voluntaria de las fuerzas en Albania no era factible
y Salónica era prácticamente indefendible, los mandos Griegos y Británicos
se resignaron a realizar una acción de retardo al nordeste del país.
Los británicos pronto comprendieron la vulnerabilidad del sistema defensivo
Griego en sus fronteras, estaba destinado a colapsarse en el caso de
un empuje alemán entre los ríos Strimon y Vardar. Sin embargo dejaron
a los griegos tomar su propio camino sin tomar el psao lógico de mover
sus fuerzas hacia arriba en la frontera, en el sector al oeste de la
línea Metazas. El general Maitland Wilson, comandante de la fuerza expedicionaria
británica, era de la opinión que sus contingente de tropas era demasiado
débil para mantener un frente tan extendido. Así que se estableció en
una posición más corta a unas cuarenta millas al oeste del curso del
Vardar. Esta iba a través de las laderas norte de los montes Olimpo
y Pieria y seguía las laderas este de la zona de Vermion continuando
más al norte hasta la frontera Yugoslava. La posición se extendía sobre
unas 70 millas. Había sólo 4 grandes agujeros en este frente montañoso:
Uno en cada lado del Monte Olimpo, otro a través del valle Aliakmon
y uno en Edhessa.
Casi en todas partes a lo largo de la posición,
llamada posición Vermion, las laderas delanteras y bajas eran pronunciadas
y abruptas, formando un obstáculo natural para el ataque. Los dos principales
objetivos al establecer esta posición eran mantener contacto con el
primer ejército griego en Albania y negar el acceso alemán a Grecia
central. La posibilidad de una rápida desintegración del ejército Yugoslavo
y de un avance alemán detrás de la posición Vermion
no fue considerada.

Obstáculos a
lo largo de la frontera Greco-Yugoslava
La estrategia alemana consistiría en las mismas
tácticas blitzkrieg ya probadas como exitosas durante la campaña Yugoslava.
Una vez Salónica hubiera sido conquistada, Atenas, con el importante
puerto del Pireo, seria el principal objetivo. Con este puerto y el
istmo de Corintio en manos alemanas, la retirada y evacuación de las
fuerzas británicas y griegas de defensa estaría seriamente amenazada.
Valientes empujes de componentes móviles, fuertemente soportados por
el poder aéreo serian la clave del éxito.
II)
LAS FUERZAS DEFENSORAS.
I. Yugoslavos
El quinto ejército yugoslavo era el responsable
de la defensa de la frontera sudeste en el area entre Kriva Palanca
y la frontera griega. Tres divisiones se situaron a lo largo de esta
parte de la frontera Búlgaro-Yugoslava y una división se mantuvo en
reserva en el area de Skoplie. En el momento del ataque alemán las tropas
yugoslavas del quinto ejército no estaban totalmente movilizadas, además
de sufrir escasez de equipo y armamento moderno. Estos factores pueden
explicar su baja eficiencia al iniciarse las hostilidades.
II. Griegos
Después de la entrada en Búlgaria de las fuerzas
alemanas la mayoría de
las tropas griegas fueron evacuadas del oeste de Tracia. Cuando los
alemanes lanzaron su ataque la brigada Evros, que constaba de tres batallones
de guardia fronteriza, defendió ese sector. Adyacente a esta unidad,
en Macedonia Este, se plantó la brigada Nestos en el area alrededor
de Xanthi. La línea Metaxas la mantenían tres divisiones de infantería,
la 7ª y la 14ª al este del Strimon, la 18ª al oeste de ese río. La 19ª
división motorizada estaba en reserva al sur del lago Doiran, Incluyendo
las guarniciones de las fortalezas en la línea Metaxas y algunas compañias
de guardias fronterizos, la fuerza total de los griegos defendiendo
la frontera Búlgara era de
unos 70.000 hombres. Estos estaban bajo el mando del segundo ejército
griego con su cuartel en las vecindades de Salónica.
Las fuerzas griegas en Macedonia central consistían
de la 12ª división de infantería, la cual mantenía la parte sur de la
posición de Vermion. El 28 de marzo ambas divisiones pasaron al mando
del General Wilson. La mayoria de las fuerzas Griegas, el primer ejército,
con 14 divisiones fue destinado a Albania.
III. Británicos y fuerzas imperiales.
Desde
el 7 hasta el 31 de Marzo los cuarteles del Ier cuerpo Australiano con
las tropas de cuerpo, la 6ª división Australiana y la 2ª división Neocelandesa,
y la 1ª brigada de tanques de la 2ª división blindada británica, así
como tropas de servicio, desembarcaron en los puertos de Pireo y Volos.
Estas fuerzas habían sido reunidas cerca de Alejandría, Egipto, y embarcadas
a través del Mediterráneo a principios de marzo. Inmediatamente a su
llegada, la brigada de tanques se desplazó al bajo Vardar al oeste de
Salónica, la división neocelandesa tomó posiciones al norte del monte
Olimpo en el lecho del río Aliakmon, y la división australiana bloqueó
el valle Aliakmon hasta la zona de Vermion. El general Wilson estableció
su cuartel al noroeste de Larisa, La RAF continuó operando desde aeropuertos
en el sur y centro de Grecia. Había pocos aviones que pudieran ser destacados
a este teatro de operaciones, ya que se tenia que defender Malta, proveer
cobertura aérea a las dispersas fuerzas en el Norte de África, y mantener
a salvo los convoyes navales que cruzaban el Mediterráneo.
Las fuerzas británicas estaban casi plenamente
motorizadas, pero su equipo era apropiado para el combate en el desierto,
no para las empinadas carreteras de montaña en Grecia. Había escasez
de tanques y cañones antiaéreos. Las líneas de comunicación a través
del Mediterráneo eran muy vulnerables. Poco influye el echo de que la
armada Británica dominará el mar Egeo. Todos los convoyes debían pasar
cerca de islas ocupadas por el enemigo en el Egeo. Los problemas logísticos
estaban agravados por la capacidad limitada de transporte y la baja
capacidad de los puertos griegos. Sólo una línea única de ferrocarril
y una buena autopista se dirigían al norte desde Pireo, el principal
puerto de desembarco.
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